Pepe Rubianes


 José Rubianes Alegret pasó más de 40 años en torno a un escenario. Actor, director y autor.

Unas veces en el escenario, otras entre bambalinas. Era un inmenso monologuista, pero también un gran autor y erudito. Y una persona con principios, que decía lo   que pensaba. Inquieto y curioso, viajero y fumador empedernido, pasó su vida cerca de lo que más quería: su familia, sus amigos y el teatro.

Trayectoria artística

Ya en su juventud manifiesta inquietudes artísticas y una inclinación notoria por la literatura, y en especial por la poesía, a la que le dedica horas en compañía de amigos y compañeros universitarios. Toma contacto con el Teatro Universitario de Cámara (TUC), destacando como rapsoda de la generación del 27 y de su propia poesía. Comenzó en esta época su particular estudio sobre la obra lorquiana, que culminó muchos años después en una de sus últimas obras, Lorca eran todos (autor y director, 2006) que concibió durante el tiempo que vivió en Kenia. Sus comienzos en el mundo teatral como aficionado, le hacen madurar en sus deseos de ser actor, y es en 1977 cuando comienza como profesional en la compañía Dagoll Dagom.

 

Sus obras, de agudeza indiscutible, certero humor y abierta crítica social, le han llevado a ocupar un lugar cimero en el mundo del espectáculo.

ORÍGENES

Desde muy joven mostró su inclinación por la interpretación, y a la edad de 16 años debuta en una obra de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE). Pero fue en la Universidad de Barcelona, donde cursó estudios en Filosofía y Letras, en la que se familiarizó con los escenarios. Primero se unió al grupo Teatro Universitario de Cámara y posteriormente se integró en el NGTU (Nuevo Grupo de Teatro Universitario) dirigido por Frederic Roda, y en el que conoció a los integrantes de la futura compañía Dagoll Dagom, con la que colaborará en diversas ocasiones de su carrera.

En 1970, y siendo todavía universitario, participó como actor de figuración con texto en Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen, que se estrena en el Teatro Calderón de Barcelona. Posteriormente participa en El café de la Marina de Josep Maria de Sagarra, que se estrenó en Port de la Selva. También tuvo un papel en El mono piadoso, de José Ruibal.

Salto al teatro profesional

En 1977 actúa en No hablaré en clase, tercera obra de Dagoll Dagom, como miembro de la compañía. El éxito de esta obra le hizo plantearse, como al resto de los miembros de Dagoll, la posibilidad de dedicarse profesionalmente al teatro. Tomada esa decisión, en 1978 participa en la siguiente obra de la compañía, Antaviana, un musical que se convirtió en todo un éxito de público y crítica. Rubianes formó parte de la gira del grupo por toda España, y en las actuaciones que hicieron en Francia, Italia y Suiza.

Durante 1980 decide viajar a La Habana, ciudad que le atrapa y en la que realiza diversos estudios de investigación sobre el teatro y la música cubana. Allí escribe también innumerables textos que, a su regreso a Barcelona -y luego de algunos meses de trabajo- convierte en el espectáculo Pay-Pay, presentándolo de la mano de José Luis Castro en Sevilla y posteriormente en Barcelona.

En 1981 formó parte del reparto de Operación Ubú de Els Joglars, representada en el Teatre Lliure, y que fue otro éxito teatral. Ese mismo año Rubianes decide emprender su carrera en solitario.

Estrena su espectáculo Pay-Pay (1983) que representó durante tres años en diversas salas de Barcelona y otras ciudades españolas, y que lo llevó a actuar en solitario por centroamérica. Con este espectáculo llega el rotundo éxito que le acompañó durante toda su carrera artística.

En 1984 estrenó su segunda obra, ¡Ño!, reprensentada con gran éxito de público en España, Argentina y Uruguay. En 1987 estrena Sin palabras, y al año siguiente, En resumidas cuentas, antología de los mejores números de sus tres primeros espectáculos.

Rubianes acabó la década de 1980 con un gran prestigio, que amplió notablemente en los noventa, estrenando obras de éxito rotundo como Ssscum! (1992), que lo situaron entre los actores más reconocidos de España.

En esta década, 1990, se introduce en nuevos medios como la radio, el cine y la televisión que le otorgaron una gran popularidad. En este apartado destaca su participación como protagonista de la serie Makinavaja, adaptación de una conocida tira cómica del dibujante Ivá. Durante los siguientes años trabaja en el programa  televisivo Sin vergüenza junto Angeles Martín.

Rubianes: 15 años se estrena en Barcelona en 1995, y en este espectáculo reúne lo mejor de sus espectáculos en solitario. En el año 1999 participó como entrevistado en el programa Malalts de Tele (l’entrevista del mil.leni) de TV3, donde se consiguió el Récord Guiness a la entrevista más larga en televisión, 8 horas y media. Desde 1997 hasta 2006 representa su espectáculo más laureado, Rubianes, solamente, colgando el cartel de “no hay localidades” temporada tras temporada.

Pepe Rubianes y África

En su ir y venir por el mundo hace altos en países como Etiopía y Kenia, en los que se establece durante temporadas, nuevamente cautivado por sus gentes y cultura. Fruto de su establecimiento en Adís-Abeba es su última obra La sonrisa etíope, que tras poco tiempo en cartel fue suspendida a causa de su repentina enfermedad.

En Kenia, particularmente con la Comunidad Masai, surgen lazos de amistad solidaria y de admiración por un pueblo que ha mantenido desde épocas remotas su identidad. Esto ha sido el bastión fundamental para que en homenaje a toda una vida de creación y trabajo, se constituya, desde la iniciativa y el esfuerzo de su hermana Carmen Rubianes, la Fundació Pepe Rubianes.

José Rubianes Alegret, para todos Pepe Rubianes, fallece en la ciudad de Barcelona el 1 de marzo de 2009. En territorio Masai, donde es y será simplemente Pepe, se escucha decir en una desconocida lengua: enaata kisooma oltaau leenye (“…hemos podido leer en su corazón”).