Testimonios

Miguel Gila. (…) Yo, que soy un hombre curtido en el humor y que lo he recorrido en todos los terrenos, desde el humor gráfico y escrito hasta el de los escenarios les puedo asegurar que si hay un arte difícil y laborioso es el de salir a un escenario sin más elementos que la palabra y el manejo de la expresión, para conseguir llegar a lo más hondo del espectador. Creo que todo lo que yo pueda decir con respecto a Pepe Rubianes, se quedará corto con la realidad de su quehacer en un escenario, y si no, presten atención, porque sus monólogos, sin lugar a dudas, tienen un contenido mucho más profundo que el de la risa, es una filosofía vista a través del prisma o tamiz del humor. Vean, escuchen y disfruten. (Rubianes , solamente)

Berti Tovías. (…) Pepe borda las situaciones con una interpretación riquísma en matices y llega a crear por medio de su voz una auténtica banda sonora. Algunas escenas están elaboradas en un lenguaje quasi cinematográfico. Volver a trabajar con “el niño de Villagarcía”, después de más de cuatro años (desde “Antaviana”), no sólo ha sido un encuentro feliz, sino que ha sido fácil y divertido. Lo que se dice una gozada. (¡Ño!)

Pep Molina. (…) No creo que nadie que conozca la trayectoria de Pepe, se extrañe de que este montaje verse sobre el amor “esencia de las esencias y de las existencias” (Rubianes dixit) pues durante todo su andar teatral, el amor ha sido el eje motor de sus historias. Ni creo que a nadie le extrañe, conociendo su vieja afición a hacer de todo un juego, un título como (…) (Por el amor de dios)

Joan Lluís Bozzo. (…) Con todo esto quiero decir que lo que Pepe entrega al público no es más que una pequeñísima parte de un caudal de posibilidades realmente feroz, fruto de una imaginación siempre desbordada y de unas condiciones que Dios le ha dado y que por suerte ninguna escuela ha podido fosilizar (…) Con Pepe hay que trabajar a fuego muy rápido con el aceite hirviendo y sacar las historias antes de que se achicharren: una experiencia realmente sabrosa, créanme. Finalmente, después de mucho reír, de mucho joder que dicen los argentinos, ahí está lo que hemos hecho. Espero que haya quedado al dente. (Sin palabras)

Enrique Herrera. (…) Vuelve a destacar un skecht, según mi parecer, de la historia de la crucifixión, y su capacidad de hacer de su voz una especie de banda sonora, y su sonrisa… Un tigre (de la escena) escondido, esperando un nuevo espectáculo. De momento, yo me he rubianizado, nosotros nos hemos rubianizado, él no se ha rubianizado, él se lo pierde. (Rubianes: 15 años)

Carles Flaviá. (…) Pepe es un producto total y fatal de la miseria vital y espiritual de la postguerra española, pero sin rubor se puede afirmar que gracias a la despreciable dictadura de su paisano franco ha surgido este hombre que saltando las leyes de la gravedad nos hace volar entre risas denunciando sus trampas y mostrando nuestras carencias. (Ssscum!)

Jaume Sisa. (…) Viajaremos con el compinche esquinado en traje de faena (…) que les susurrará al oído insólitos cuentos de siempre y pequeñas historias tintorería, recién planchadas con ingenio por la cara de Pepe Rubianes, artista metropolitano de horizontes diversos, divergentes y divertidos. Salpicado a su vez, todo ello, con puntual acumulación de burbujas sabrosas y refrescantes, como es propio de los fenómenos con pasaporte de seres queribles. (Y perdonen las arrugas, pero un leve temblor de tierra alcanza los labios del elegante.) (Pepe Rubianes, trayectoria)

Damià Barbany. Su brazo, proyectado velozmente hacia delante, atraviesa el aire produciendo un sonido: SSS… Su puño cerrado impacta contra nuestra nariz y el sonido explota con un atronador: ¡…CUM! (…) Nos arrincona contra las cuerdas, deseoso de hacernos ver las estrellas de un cielo azul poético, salpicado de nubarrones jocosos. Es el cielo de su galaxia particular. Pepe es un campeón gallego y siempre vence por K.O. (Ssscum!)

Nota de programa. (…) Pepe Rubianes se sube a un escenario vacío para llenarlo con su voz, sus manos y su cuerpo, poniendo en juego todas sus facultades de actor, mimo y cuentista. Rubianes da la vuelta a la continuidad para mostrarnos el lado más humano y tierno de las personas e, incluso, humanizando los objetos, que adquieren la condición humana sin perder la suya propia. (En resumidas cuentas)

Andreu Buenafuente. (…) Pensándolo bien, tu no retornas porque no te vas, y eso es lo mejor que nos pasa: que siempre estás.