Incinerador

Mantener la higiene en zonas tan alejadas  es una difícil tarea, aún más si no se  dispone de un incinerador que haga desaparecer cualquier vestigio de insalubridad. En la actualidad, en el dispensario de Maili-Tatu se realiza de manera rudimentaria. Un porcentaje de los residuos que se generan en centros de atención médica no son infecciosos, son similares a los que se producen en oficinas o cafeterías, y pueden ser tratados como residuos sólidos urbanos. Por lo tanto, debe realizarse en los centros de salud una estricta separación entre los residuos real y potencialmente infecciosos, de aquellos que no lo son. Realizada la separación, el volumen de residuos a tratar disminuye y esto influye menos perjudicialmente en el ambiente. También se han de tener en cuenta los planes de suministro responsable de insumos, que apunten a reducir el uso de materiales no biodegradables.

Una inadecuada incineración libera al ambiente altos grados de toxicidad, razón por la cual es necesario dirigir parte de nuestros esfuerzos a la construcción de un incinerador con filtro, que regule la emisión de tóxicos. La foto muestra un modelo de incinerador que cumple los requerimientos de conservación del medio ambiente, además de ser de fácil uso (no requiere de personal técnico para su manipulación ni para el mantenimiento). La unidad contempla características de seguridad para la población. Ha sido imposible calcular el coste de esta partida, pues está directamente relacionado con la fuente energética de que se disponga.

 

 

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